El poeta, agazapado, es un abastecedor
De palabras desafinadas. Golpeteando
Sobre teclas de marfil. Releyendo amor
Y letras sobre papel blanco. La palabra es un extraño
En busca de abrigo. En pos de una palabra
Más con ella. Los años. Sí, los años fluyen
Sin vegüenza alguna, como el cambio en la marea
De Zelandia. Zelandia sin sueños
Cuando no estoy ahí. Zelandia soñada
Cuando paseo por la playa.
Tonos de notas desbordantes, notas de marea alta
Atormentan al maestro de naufragios con murmullos
Y alemanes ahogados. Si tan sólo no hubieran...
Si tan sólo no hubieran... Y siempre las aguas.